Entre candilejas desde su más tierna infancia, Violeta Cela; extrovertida,

optimista y seductora, madura como el buen vino.
Se siente plénamente

orgullosa de su carrera llena de exitos y discretos silencios:

"Creo que la humildad es básica para ser una buena actríz. Hay que subír a
los cielos y bajar a los infiernos".


Esta mujer polifacética, no ha tenido bastante con ser musa de genios como
Berlanga, Trueba o
Saura, sinó que desarrolla de forma impecable muchas otras
actividades:

 "La propia vida es la mejor

profesora de arte dramático, y yo estudio, día a día, haga lo que haga, en cada
momento que vivo, para ser mejor actriz".